Musik zum lesen von gedichten...

miércoles, 31 de enero de 2018

Amore mio

Mi amor, mi alma
eso eres tú
y yo lo digo
con toda calma.

Mi amor, mi paz
porque eso eres
y es lo que tanto
tú me das.

Soy un ser vacío,
un ser solitario
que sin tu corazón
se queda vagando.

Mi amor, mi paciencia
un ser sin corazón
es como un ser
falto de conciencia.

Te necesito de guía
para esta aventurada misión
donde el riesgo
no existe para el corazón.

Mi amor, mi adiós
te despido diciéndote
con todo deseo:
"te amo con todo mi corazón".

miércoles, 24 de enero de 2018

Un amore classico


Un amore classico.

Esta historia empieza con una hermosa joven escuchando música ranchera. A ella le fascinaba escuchar este tipo de música, puesto que parte de su familia era mexicana  de ahí ese gusto. Su nombre era Bárbara pero de cariño todos le decían “Barbie” y realmente tenía voz para ese género.
-       Algún día… -pensaba para sí misma- viajaré por el mundo y todos conocerán mi talento.
Sus padres estaban orgullosos de ella; su madre era una princesa europea y su padre un empresario mexicano. Barbie ya había cumplido 18 años y pensó que eso era suficiente para empezar a vivir por sí misma así que un día salió de la mansión donde vivía con sus padres para buscar un trabajo pero al final, por la tarde cuando regresó, estaba cansada y decepcionada por no encontrar lo que quería. Su tristeza se notaba tanto que sus padres, Sebastián y Guadalupe, le preguntaron:
-       Hija ¿Estás bien?
-       Sí, sí… -respondió tratando de animarse- no se preocupen, estoy bien.
Empezó a tararear porque le gustaba escucharse a sí misma, así se imaginaba cantando con un grupo de mariachis entusiasmándose y fue a dormir con ese sueño.
Al día siguiente decidió buscar otra vez, paseaba y paseaba por toda la ciudad hasta que ve un bar de pura música ranchera en el barrio más pobre de la ciudad llamado “La Plaza Mexicana”, se adentró y vio que era un lugar amplio, bello y bien decorado; los mariachis habían empezado a tocar con un joven cantante de cabello café medio largo, cejas anchas, barba y una hermosísima voz para cantar. Tan pronto terminó la canción el hombre se fijó en la hermosa muchacha, se enamoró perdidamente de ella y le dedicó esto:

Amanecí otra vez
Entre tus brazos,
Y desperté llorando
De alegría
Me cobijé la cara
Con tus manos,
Para seguirte amando todavía
Te despertaré tú,
Casi dormida,
Tú me querías decir
No sé qué cosas
Pero callé tu boca
Con mis besos,
Y así pasaron muchas,
Muchas horas

Cuando llegó la noche, apareció la Luna,
Y entro por tu ventana
Que cosa más bonita
Cuando la luz del cielo,
Ilumino tu cara

Yo me volví a meter
Entre tus brazos,
Tú me querías decir
No sé qué cosas,
Pero calle tu boca
Con mis besos
Y así pasaron muchas
Muchas horas...

Se había enamorado de Barbie con solo verla y ella de él, Barbie se había enamorado de su voz y su físico pero vio que se había hecho de noche y tenía que regresar a la mansión, cuando él bajó del escenario quiso hablar con ella pero notó que ya se había ido.
-       Eso fue un sueño –se decía a sí mismo- no puede existir alguien tan bello como aquella muchacha.
Barbie iba de camino a la mansión pensando en aquel hombre, eran las 12:00am cuando llegó y vio a su madre exaltada en la entrada…
-       ¡¿En dónde estabas jovencita?! ¡¿No ves las horas que son?!
Barbie quería hacerle una pregunta que le quemaba la garganta:
-       Madre ¿Qué sentiste cuando viste a mi padre por primera vez?
Guadalupe se quedó sorprendida con la pregunta que le había hecho su hija y se dio cuenta de que Barbie se había enamorado de un hombre así que le respondió de manera suave:
-       Amor mejor esa pregunta te la respondo más tarde ¿de acuerdo? Y no quiero que llegues tarde otra vez porque nos preocupas.
Así Barbie lo prometió y se fue a dormir pensando en aquel guapo y extraño hombre; él tampoco dejaba de pensar en la hermosa figura y pensamiento que presentía de Barbie y así ambos se durmieron. Cuando ella despertó, fue directamente a la alcoba de sus padres para explicar lo sucedido:
-       Tu madre me comentó lo de anoche ¿Dónde estabas? ¿Quién es el tipo?
-       Por ahora no les diré nada así que por favor, no me interroguen porque estoy tan confundida como ustedes.
Dejó a su padre con la duda; así se fue a su cuarto para bañarse, vestirse para salir a ver al hombre que tanto la cautivó sin percatarse que su madre le enviaba un espía. Barbie llega al bar pero ve que estaba cerrado:
“Abrimos a las 5:00pm”
Ella ve su reloj y se da cuenta que hasta ahora son las 2:00pm, esperó y esperó hasta que ve una de las puertas traseras del bar abierta así que entró por ahí, recorre el lugar, ve un traje de charro y se lo viste con el pelo recogido. Se ve en un espejo y pensó:
-       “Jamás pensé que me vería tan bien en un traje de charro, solo falta la cantada y listo”.
Estaba tan feliz que no se daba cuenta de que alguien la estaba observando y se le acerca…
-       Hola bella dama ¿puedo saber quién eres?
-       Me llamo Bárbara –responde ella tranquilamente- pero todos me dicen Barbie.
-       Hermoso –le dice nuevamente el hombre- a comparación con el mío que es Alejandro. No pude evitar verte anoche y me preguntaba ¿Qué hace una chica tan bella y elegante como tú en un lugar así?
Esto la puso un poco nerviosa y respondió:
-       Vine… a cantar, a que me contrataran para cantar.
Alejandro no se confió mucho de esta respuesta pero recordó que le estaban buscando pareja de canto así que llevó a Barbie a la oficina del administrador del bar, éste se mostró muy cordial con ella e incluso le indicó que puede pedir lo que quiera. Su nombre era Clemente Rodríguez y a Barbie ya la había visto en revistas y periódicos.
-       Bueno… -pronunció la muchacha- yo he venido a conseguir trabajo aquí como cantante.
-       ¿Disculpe?
-       Verá… -siguió ella- gran parte de mi familia proviene de generaciones rancheras pero actualmente mi padre no ha querido seguir con esa tradición pero yo sí. Quiero trabajar cantando esas canciones tan hermosas como lo es este género.
-       ¿no te traerá problemas… -preguntó pensativo el señor- …con tu familia? ¿tienes voz para esto? ¿tienes tiempo para serenatas?
Barbie escuchó toda la responsabilidad que debía tener con ese trabajo pero, sabiendo que sus papás no la dejarían trabajar y mucho menos ahí tomó una decisión:
-       No me importa lo que esto implique con tal de que yo siga esa tradición, estoy dispuesta a hacer lo que sea.
-       ¡Bien! –la interrumpió el señor Rodríguez- entonces tendré que hacerte una pequeña audición para aprobarla o rechazarla.
Y esto fue lo que Barbie cantó:
Qué bonito amor
Qué bonito cielo
Qué bonita luna
Qué bonito sol
Qué bonito amor
Yo lo quiero mucho
Porque siente todo
Lo que siento yo

Ven juntito a mí
Quiero que tus manos
Me hagan mil cariños
Quiero estar en ti
Dame más amor
Dame más amor
Pero más y más
Pero más y más
Quiero que me beses
Como tú me besas
Y después te vas

Yo comprendo que mi alma en la vida
No tiene derecho de quererte tanto
Pero siento que tu alma me grita
Me pide cariño y nomás no me aguanto

Qué bonito amor
Qué bonito cielo
Qué bonita luna
Qué bonito sol

Si algo en mi cambio
Te lo debo a tí
Porque aquel cariño
Que quisieron tantos
Me lo diste a mí

Qué bonito amor….[1]
El señor se quedó callado con el talento y la voz tan madura y bien preparada de la muchacha, la aceptó e incluso pensó como hombre de negocios:
-       “La voz de esta niña y la de Alejandro deben ser hermosísimas si están juntas; voy a sacar este negocio adelante gracias a esos dos”.
Cuando salía de ahí Barbie se encontró con Alejandro que había estado pendiente de ella durante todo ese tiempo, estaba nervioso de preguntarle cómo le había ido con el señor Rodríguez.
-       Si quieres saberlo el señor Rodríguez me aceptó aunque no me dijo cuando empiezo a trabajar.
Así se entusiasmaron y salieron del bar cuando ella vio al hombre que su madre había enviado para espiarla, se dirigió furiosa a él y le preguntó:
-       ¡¿se puede saber qué haces aquí?!
-       Disculpe señorita –pronunció el hombre algo amedrentado- pero su madre me envió para ver lo que estaba haciendo pues la vi muy alterada cuando me encomendó esta tarea.
Barbie realmente no quería incomodar a sus padres pero tampoco quería que ellos irrumpieran en su sueño. El hombre la acompañó y siguió hasta la mansión donde sus padres la esperaban con seriedad, el guardaespaldas que la acompañó le dijo a Guadalupe:
-       Aquí la tiene alteza, sana y salva como se lo prometí.
-       Si, ya lo veo –responde Guadalupe- vamos a hablar con ustedes dos y en especial contigo Barbie.
Continuaron hasta la sala de la mansión…
-       Barb quédate acá –le ordenó Sebastián.
Esperó y esperó, no estaba nerviosa pero sí esperaba responder las preguntas de sus padres hasta que oye un grito de su padre…
-       ¡¿QUÉ?! ¡¿QUÉ HACÍA ALLÁ?!
Eso sí la puso nerviosa, cuando entró vio la cara de disgusto de su madre y de mal carácter de su padre.
-       Bueno… supongo que querrán una explicación –comentó Barbie.
-       ¡¿De qué?! –preguntó algo encolerizado su padre- ¡¿para qué argumentes las tonterías que estás haciendo?! ¡¿qué hacías en un bar mexicano?!
Se sentía obligada a decirlo, más por su esfuerzo y sus sueños…
-       No les diré nada aunque me castiguen los dos y si es necesario tomaré medidas drásticas para que me dejen hacerlo, tal vez a tí te avergüence –dirigiéndose a su padre- pero a mí no y seguiré lo que ustedes decidieron dejar atrás ¡No me importará el que se interponga!
Barbie salió de la sala tratando de calmarse, se dirigió a su cuarto y esperó a su cuarto hasta que fuera de noche escuchando todos los cds y discos de acetato que tenía desde el más viejo hasta el más reciente; eran las 8:00pm salió de su habitación viendo que sus padres estaban organizando una cena así que aprovechó para escaparse de la mansión e ir al bar.
-       Espero llegar pronto
Cuando llegó vio que los letreros del bar eran de colores vivos y bellos. Entra y ve el lugar lleno de gente luego va a los vestidores y ve a un Alejandro muy tentador preparándose para su presentación de esa noche; ella entra poniéndose su traje y se queda estupefacto con su gran presencia.
-       Bueno… -le mencionó Barbie- dejemos callado al público y eso que no va a ser mi primera vez.
Alejandro sonrió y le dijo también:
-       Porque tú tienes dos cosas que dejarían callado al público: belleza y voz, yo solo tengo la última.
Barb solo le pudo acariciar el rostro. Cuando salían a presentarse un mariachi decidió presentarlos:
-       Bienvenidos al bar “La Plaza Mexicana” les tenemos canciones hermosísimas para esta noche, permítanme decir que hay una nueva integrante en el grupo pero primero “El cantor de Michoacán” ¡ALEJANDRO! Y “la nueva joya mexicana” ¡BARBARA!
El público aplaudió con pocas ganas pensando que “la nueva integrante” no cantaba como debía, ella iba a demostrarles lo contrario:
-       Les voy a demostrar que yo si les voy a cantar.
No le gustaban los desafíos puesto que, para ella, se demostraban las debilidades y defectos de las personas. Salieron ambos y el público se quedó absorto con la belleza de la muchacha.
-       “Esto es solo una parte”
Y así comenzó…
Llegó el desinfle que me esperaba
Ya no te quiero verdad de Dios,
Ya me hacen circo tus monerías
Y me endemonia escuchar tu voz.

Las pretenciosas, las engreídas
Terminan siempre en el desamor
Y a ti chatita nada te queda
Que te defienda de ese dolor.

Es el destino pa qué negarlo
Lo que ahora sirve mañana no,
Antes te quise por tus encantos
Pero eso chata se desinfló...

Ya no te quiero, ya no me gustas
Ahora me asustas, me das horror
Y en mis corrales ya no hay portillo
Donde entren vacas de tu color....

Yo en los amores, como en los coches,
Cambio modelos por diversión,
Y usted señora para mi gusto,
Es un modelo que ya pasó
Es el destino pa qué negarlo
Lo que ahora sirve mañana no,
Antes de quise por tus encantos
Pero eso chata uhu...[2]

                                                                                     
Pero Alejandro, decidido a conquistarla, le dedicó ésta:

Ya no estas más a mi lado corazón
En el alma sólo tengo soledad
Y si ya no puedo verte
Por qué Dios me hizo quererte
Para hacerme sufrir más.

Siempre fuiste la razón de mí existir
Adorarte para mí fue religión
En tus besos yo encontraba
El calor que me brindaba
El amor y la pasión.

Es la historia de un amor
Como no hay otro igual
Que me hizo comprender
Todo el bien, todo el mal
Que le dio luz a mi vida
Apagándola después
Hay que vida tan obscura
Sin tu amor no viviré.

Siempre fuiste la razón de mí existir
Adorarte para mí fue religión
En tus besos yo encontraba
El calor que me brindaba
El amor y la pasión.[3]

Logra enamorarla aún más y deciden cantar juntos ésta otra…

Una rosa
Pintada de azul
Es un motivo.
Una simple
Estrellita de mar
Es un motivo.
Escribir un poema
Es muy fácil
Si existe un motivo.
Y hasta puede
Esperarse un consuelo
De la fantasía.

Unos ojos
Bañados de luz
Son un motivo.
Unos labios
Queriendo besar
Son un motivo.

Y me quedo
Mirándote aquí
Y encontrándote tantos motivos.
Yo concluyo
Que mi motivo mejor
Eres tú.

Unos ojos
Bañados de luz
Son un motivo.
Unos labios
Queriendo besar
Son un motivo.

Y me quedo
Mirándote aquí,
Y encontrándote tantos motivos.
Yo concluyo
Que mi motivo mejor
Eres tú.[4]

Trata de rodearle la cara con sus manos tratando de decirle cuanto la amaba y ella quería decirle lo mismo, se enamoraron aún más. El público los aplaudió fuertemente, algunos les lanzaron flores y ellos sonrieron con su éxito.
-       Vamos –le dijo Alejandro- vamos a los camerinos.
Se dirigían allí cuando el señor Rodríguez va a felicitarlos:
-       ¿Cuándo me vuelven a dar una serenata así ah? Increíble, los felicito.
-       Gracias –respondió Barbie sonrojada- si nos disculpa vamos a los camerinos.
Los dejó pasar satisfecho con esa serenata y los aplausos tan fuertes del público. Cuando llegaron se mostraron distantes, ella más que todo, no sabía si su familia lo aceptaría o no y eso la asustaba muchísimo pero él sentía que debía estar con ella a pesar de las barreras entre ellos.
-       Barb… -mencionó Alejandro
-       ¿si? –preguntó Barbie
Estaba nervioso y pensaba…
-       “No, no puedes decirle que la amas hasta que estés seguro”
-       ¿me ibas a decir algo Alejandro? –preguntó Barbie nuevamente.
Se le acercó, le rodea la cara suavemente con sus manos e intenta besarla, ella también quería besarlo luego pensó y le dijo algo en el oído:
-       Adiós Alejandro.
La muchacha se fue pensando que jamás lo volvería a ver puesto que consideraba la negación de sus padres a una relación de ella con un hombre algo mayor que ella; Alejandro se quedó triste y deprimido al pensar que jamás la volvería a ver. Barbie regresó a la mansión vestida con el traje de charro que tenía puesto, Guadalupe se dio cuenta de su regreso y salió del grupo donde estaba para hablar con ella pero al ver su tristeza notó que no quería hablar con nadie en ese momento. Barb fue a su cuarto, se recostó en su cama y se puso a pensar en Alejandro…
-       “¿qué vida sería la nuestra si no hubiera escogido esta decisión tan mala que destruye nuestro camino?”
Y así en uno de esos pensamientos vio algo extraño y doloroso para ella: Alejandro estaba en un escenario enamorado y cantándole a otra mujer…
Una rosa
Pintada de azul
Es un motivo.
Una simple
Estrellita de mar
Es un motivo.
Escribir un poema
Es muy fácil
Si existe un motivo.
Y hasta puede
Esperarse un consuelo
De la fantasía.

Unos ojos
Bañados de luz
Son un motivo.
Unos labios
Queriendo besar
Son un motivo.
Eso la despertó alarmada, sudorosa y preocupada; bajó a la cocina para tomar un vaso de agua y con eso despertó a sus padres, estaban preocupados porque sabían que Barbie había asistido otra vez a ese bar.
-       Cariño ¿qué tienes? –le preguntaba su madre tratando de calmarla- ¿Qué te hicieron?
-       Les prometo… -decía Barb con nervios- que no volveré a ese lugar.
-       ¿Quién te hizo esto? –preguntó su padre- ¿Por qué estás así?
Barbie no quiso contestarles porque recordar a Alejandro la alteró aún más. Al día siguiente Sebastián se puso de acuerdo con su esposa y le dijo a su conductor que lo llevara al bar.
-       ¿está seguro señor? –preguntó el escolta- es un sector muy peligroso.
-       Estoy seguro –responde él- quiero ir a aclarar dudas.
Al llegar al bar Sebastián se empieza a sentir incomodo pero a la vez contento al ver a sus padres en un cuadro del bar.
-       ¿puedo ayudarlo? –preguntó al acercarse el señor Rodríguez.
-       Busco al dueño del bar
-       Aquí me tiene, pasemos a mi oficina por favor.
Los dos fueron a la oficina y Sebastián le empieza a decir:
-       Ayer mi hija Barbie llegó alterada a nuestra casa, a tal punto de sufrir un colapso. Mi esposa y yo pensamos que fue por algo que pasó aquí así que vine a buscar respuestas.
El señor Rodríguez se sorprendió al oír aquello pero sabía quién estaba detrás de todo eso:
-       ¡ALEJANDRO VEN ACÁ!
Él se presentó ante Sebastián y el señor Rodríguez con aspecto algo andrajoso: jeans y zapatos algo sucios, cabello descuidado medio largo y barba, por supuesto no del gusto de don Sebastián.
-       Don Sebastián –ya se había presentado ante el señor- le presento a Alejandro, una cosa ¿Qué paso contigo y Barbie ayer? Aquí el señor me dice que Barbie llegó alterada a su casa ¿qué pasó?
Sebastián lo miraba con resentimiento y Alejandro pensaba en el sufrimiento de Barbie.
-       Quisiera hablarlo con don Sebastián a solas por favor –dijo el joven- es muy personal.
El señor Rodríguez salió de la oficina y de ahí comienza la platica entre ellos dos...
-       Lo único que quiero saber es la verdad ¿Qué paso con mi hija aquí?
-       No sé si deba decirle esto –menciono Alejandro- pero su hija Barbie tiene algo tan especial. No es solo su belleza sino su fortaleza, su valentía al hacer estas cosas y su pasión por este arte, estoy profundamente enamorado de su hija aunque ella me rechazó anoche.
-       Honestamente –respondió Sebastián sorprendido- no sé qué decir ante esta situación, eres algo mayor para Barbie y no puede tener una relación amorosa sin nuestro consentimiento por eso te rechazó y no quiere volver.
-       Señor… -dijo Alejandro de manera tan lastimera- realmente amo a su hija y quisiera que ustedes me dieran una oportunidad con ella.
Sebastián estaba indeciso y nervioso: no sabía si aceptar esa relación o rechazarla rotundamente porque de aceptarla los demás no los verían con buenos ojos y si no ellos sufrirían por el otro. Él, como todo padre que amaba a su hija, no iba a dejar que sufriera por culpa del despecho y el desamor así que…
-       Te daré esa oportunidad con una condición –de manera seria y firme le hizo jurar al entusiasmado Alejandro- prométeme que jamás vas a estar con otra que no sea Barbie; si no lo cumples olvídate de que ella existió alguna vez en tu vida y me la llevaré bien lejos de ti.
Alejandro amaba tanto a Barbie que lo juró firmemente, como todo hombre serio y correcto.  
-       Ven conmigo Alejandro –le dijo Sebastián- si vas a hacerlo empieza de una vez.
Ambos salieron del bar uno detrás del otro hasta la limusina del señor.
-       Sube, te llevaré a la mansión para que hables con Barbie y se lo digas.
Al llegar a la mansión un sirviente le fue a decir a Guadalupe que su esposo había llegado con un visitante extraño, lo fue a ver y se dio cuenta de que Sebastián había ido al bar y llevo al causante de la preocupación de su hija a su casa.
-       Guadalupe, él es Alejandro.
-       El hombre que le hizo daño a Barbie –respondió algo altanera la princesa.
-       Si señora –respondió Alejandro cortésmente- he venido aquí para hablar con su hija.
Guadalupe notó los sentimientos de Alejandro hacia Barbie y pensó lo mismo que Sebastián en el bar.
-       Yo accedí por los dos –le dijo su esposo- y ya no podemos retractarnos.
Ambos pensaron que era lo correcto para Barbie así que llamaron a un sirviente para que llevara a Alejandro a la habitación de Barbie.
-       Se lo que piensas amor –le dijo Sebastián a su esposa- pero lo traje aquí para que Barbie ya no sufra más además está juramentado, si la hiere o le es infiel nos la llevamos lejos donde él no pueda encontrarla.
Mientras tanto Alejandro fue a la habitación de Barbie y se dio cuenta de que estaba en el baño, ella estaba bañándose y tarareando dulcemente; él estaba nervioso de hablar con ella pero sus sentimientos por aquella muchacha lo llenaron de valor, ve que Barb va a salir del baño y sale corriendo de la habitación hasta el pasillo que estaba cerca dejando la puerta medio abierta. Barbie salió del baño y se dio cuenta de que alguien había entrado a su habitación por esperarla, cogió un bate, se acercó a la puerta y su sorpresa mayor al ver a Alejandro ahí.
-       ¡¿Qué haces aquí?! –preguntó alarmada
-       Me contaron lo que pasó –respondió él tranquilo- también vine a decirte que te amo Bárbara y no me voy a alejar de ti ¡JAMÁS! Tus padres me aceptaron y nos dejaran estar juntos amor mío.
-       Pero… -murmuraba ella
-       Además hice un juramento –continuo él- un juramento de amor y fidelidad eterna porque realmente te amo y espero que tú me ames.
-       Déjame pensarlo –tenía una mezcla de emociones- espérame aquí por favor, esto es sorpresivo para mí.
Alejandro esperó por 20 minutos, no sabía que decisión tomaría su amada y temió lo peor hasta que la Barbie abrió la puerta con una lágrima en el ojo y le respondió suavemente:
-       Esto nos va a doler muchísimo pero la distancia es lo mejor.
Esto le rompió el corazón a Alejandro pero Barbie continúo…
-       Mientras no esté segura no puedo estar contigo Alejandro, con el paso del tiempo veremos si podemos estar juntos.
Cuando se iba, él la agarró de la mano y la besa aunque ella al principio no quiera pero al final su pasión la dejó llevar; llorando silenciosamente lo miraba con dulzura, amor y dolor pero ya había tomado una decisión que sentía era lo correcto. Guadalupe y Sebastián escucharon con sorpresa y tristeza por su hija la conversación con Alejandro, él y Barbie se alejaron uno del otro con pena y dolor pero tratando de no demostrarlo.
-       Ve con ella Guadalupe –le menciono Sebastián- ya hablare con Alejandro; créeme, necesitaran con quien hablar.
Guadalupe encontró a su hija llorando, se sentía tan mal por todo: por esa pesadilla que no dejaba de atormentarla porque se podía volver realidad y porque algún día Alejandro deje de amarla y se alejaran para siempre. Estaba realmente enamorada de Alejandro y era doloroso pensar en él.
-       Mi niña, si sientes que es lo correcto está bien –le dijo su madre tratando de consolarla.
Barbie la miró, la abrazó y le pidió dejarla a solas para esto…  

Quisiera abrir lentamente mis venas
Mi sangre toda verterla a tus pies
Para poderte demostrar
Que más no puedo amar
Y entonces morir después

Y sin embargo tus ojos azules
Azul que tienen el cielo y el mar
Viven cerrados para mí
Sin ver que estoy aquí
Perdido en mi soledad

Sombras nada más
Acariciando mis manos
Sombras nada más
En el temblor de mi voz

Pude ser feliz
Y estoy en vida muriendo
Y entre lágrimas viviendo
El pasaje más horrendo
De este drama sin final

Sombras nada más
Entre tu vida y mi vida
Sombras nada más
Entre tu amor y mi amor

Qué breve fue tu presencia en mi hastío
Qué tibias fueron tus manos, tu voz
Como luciérnaga llegó tu luz
Y disipó las sombras de mi rincón

Y yo quedé como un duende temblando
Sin el azul de tus ojos de mar
Que se han cerrado para mí
Sin ver que estoy aquí
Perdido en mi soledad

Sombras nada más
Acariciando mis manos
Sombras nada más
En el temblor de mi voz

Pude ser feliz
Y estoy en vida muriendo
Y entre lágrimas viviendo
El pasaje más horrendo
De este drama sin final

Sombras nada más
Entre tu vida y mi vida
Sombras nada más
Entre tu amor y mi amor[5]
    
Esto lo derribó aún más y tenía que irse, era un hombre de palabra y tenía que cumplirla. Cuando se marchaba…
-       Alejandro –le alcanzó a decir Sebastián- dile a don Clemente que Barb no volverá a trabajar en el bar, gracias.
Eso lo acabó, el no volver a verla lo hirió de muerte y el clima tampoco estaba con él porque estaba lloviendo. Cuando regresó al bar don Clemente le preguntó:
-       ¿qué pasó?
Alejandro estaba muy mal pero le respondió con voz alta:
-       Barb no volverá.
-       ¿qué? –volvió a preguntar sorprendido- ¿Qué le hiciste Alejandro?
-       Nada, fue su decisión después de lo que pasó.
Todos notaron lo deprimido que él estaba y lo dejaron solo, se retiró a su habitación en el bar y empezó a tirar cosas de la desesperación…
-       ¡SOY UN IDIOTA! ¡¿por qué no le dijiste que la amabas a tiempo?! ¡IMBECIL! ¡ESTUPIDO!
Se recostó en su cama y trató de calmarse pero en eso se iba durmiendo hasta que en un sueño:
Estaba en la entrada del bar cuando ve que ahí había un pasillo a la derecha que directamente iba al escenario, la cruza y al final ve una sombra que era la de una chica; al mirar al escenario se ve a sí mismo cantando y mirando a otra mujer pero al voltear ve que la joven era Barbie y que ese fue el sueño que los alejó…
-       ¡MÍRALA IDIOTA! –gritaba- ¡LA VAS A PERDER POR ESTO!
Con eso ve a Barbie marcharse y Alejandro le gritaba:
-       ¡BARBIE! ¡BARBARA NO ME DEJES! ¡TE AMO!
Se despertó alarmado y sudando, sabía por qué Barbie lo había dejado: creía que amaba a otra mujer pero eso no iba a suceder porque Alejandro era fiel a sus sentimientos por ella. No podía dejarla ir aunque lo había prometido y se sentía confundido, enloquecido a causa de esa promesa de alejarse de Barbie; salió corriendo de su habitación hacia la calle y se encuentra con una de las camareras del bar…
-       ¿A dónde vas tan apurado? ¿no ves que tienes serenata ahorita?
-       ¡no me importa! –respondió algo alterado- tengo que tratar un asunto muy importante para mí y ni tú ni nadie me lo va a impedir ¡RENUNCIO!
La aparto, salió corriendo directo a la mansión, eran las 10:00pm y vio que estaban en una cena, la guardia lo dejo entrar a la casa y se dirigió al gran salón. Vio lo que para él sería un sueño hecho realidad: Barbie estaba vestida con un traje blanco descubriéndole los hombros, el pelo totalmente recogido para arriba y zapatillas blancas. Alejandro se quedó absorto, decidió acercársele por la espalda y acariciándole con la mano su piel; Barb estaba confundida pero a la vez feliz y triste por su presencia y le pregunto:
-       ¿no disque hombre de palabra? ¿Qué haces aquí?
-       Si soy hombre de palabra, amor mío –respondió Alejandro volteándola- pero también un hombre fiel a la mujer que tanto ama, esa eres tú Barb además quería decirte que también tuve esa pesadilla…
Ella se sorprendió al oír eso y trata de decirle algo pero Alejandro continuó:
-       …y si crees que me voy a alejar de ti, que equivocada estás mi amada, te repetiré una y mil veces cuanto te amo hasta que me muera.
Barbie quería besarlo pero sus pensamientos no la dejaban, sentía que debía alejarse pero su corazón le decía “quédate con él siempre”. Sebastián se dio cuenta de la presencia de Alejandro y fue donde su esposa para comentárselo pero decidieron dejarlos solos.
-       ¿seguro?
-       Tranquila, ellos estarán bien.
Barbie se daba cuenta de cuanto Alejandro la amaba y cuanto ella lo amaba así que se dieron un beso y fueron a bailar sonriendo lo dos. Sebastián y Guadalupe se alegraron al ver que su hija era feliz (muy feliz de hecho) que Alejandro le hizo esto…
Por el día que llegaste a mi vida
Paloma querida me puse a brindar
Y al sentirme un poquito tomado
Pensando en tus labios
Me dio por cantar

Me sentí superior a cualquiera
Y un puño de estrellas te quise bajar
Y al mirar que ninguna alcanzaba
Me dio tanta rabia que quise llorar

Yo no sé lo que valga mi vida
Pero yo te la vengo a entregar
Yo no sé si tu amor la reciba
Pero yo te la vengo a dejar

Me encontraste en un negro camino
Como un peregrino sin rumbo ni fe
Y la luz de tus ojos divinos
Cambiaron mi suerte por dicha y placer

Desde entonces yo siento quererte
Con todas las fuerzas que el alma me da
Desde entonces Paloma querida
Mi pecho he cambiado por un palomar

Yo no sé lo que valga mi vida
Pero yo te la vengo a entregar
Yo no sé si tu amor la reciba
Pero yo te la vengo a dejar

Y así vivieron para siempre su “amor clásico” FIN.




[1] Qué Bonito Amor, Jose Alfredo Jiménez, Google.
[2] El Desinfle, Pedro Infante, musica.com
[3] Historia de un amor, musica.com/letras.asp?letra=829600
[4] Motivos, musica.com/letras.asp?letra=806770
[5] Sombras, Javier Solís, Google.

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